La Comisión Europea da un tirón de orejas a Merkel por el cierre de fronteras



Rosalía SánchezSEGUIRCorresponsal en Berlín
Actualizado:23/02/2021 10:01h
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El tirón de orejas de la Comisión Europea a Merkel ha llegado a Berlín en forma de carta. Bruselas considera «desproporcionados» los cierres fronterizos en vigor desde el 14 de febrero con el Tirol austriaco, Eslovaquia y la República Checa y da un plazo de diez días al gobierno alemán para que sean retirados. Para limitar la propagación de las mutaciones del coronavirus, Alemania ha endurecido las reglas de entrada para los viajeros en esas líneas fronterizas y ha trasladado a más de mil agentes de policía desde otros Bundesländer para reforzar la capacidad de los controles. «Creemos que el comprensible objetivo de Alemania, la protección de la salud pública en una pandemia, podría lograrse mediante medidas menos restrictivas», dice la misiva publicada por la agencia alemana de noticias DPA y cuyo contenido ha sido comunicado personalmente por funcionarios europeos al embajador alemán en la UE, Michael Clauss.

En la carta de cuatro páginas enviada al gobierno de Berlín, la Comisión Europea enumera en detalle qué medidas considera inapropiadas. La autoridad enfatiza en primer lugar que, según la autoridad sanitaria de la UE ECDC, solo se han descubierto unos pocos casos de la variante británica del virus en la República Checa y Eslovaquia. En varios otros países de la UE, el valor es más alto. Por tanto, se solicita más información sobre la base sobre la cual la República Checa y Eslovaquia fueron declaradas zonas con variantes del virus. La Comisión Europea ha comunicado también que espera una respuesta en el plazo de diez días hábiles.

Desde el 14 de febrero, solo las personas con nacionalidad alemana o permiso de residencia pueden cruzar las citadas fronteras. También se permite cruzar a trabajadores de «importancia sistémica», entre los que se encuentran los camioneros que transportan mercancías, pero deben presentar a la entrada la documentación de la carga con destino en Alemania y un test negativo realizado como máximo 48 horas antes del control fronterizo. La comprobación de estas condiciones ha ocasionado colas kilométricas de camiones en las fronteras. El documento que acredita el test se exige en inglés o alemán, un requisito que ha obligado a dar la vuelta a muchos transportes. Otros, debido a las largas esperas, han visto caducar su test mientras hacían cola para pasar el control. La federación de la Industria alemana ha advertido que «se está poniendo en peligro la cadena de distribución norte-sur de toda Europa».

Más llamadas de atención

Los gobiernos de Austria y República Checa han expresado su malestar. Las autoridades del Tirol incluso en palabras muy gruesas. Y organizaciones de transporte de varios países, como Fenadismer en España, han pedido amparo a las autoridades de Bruselas, que en principio hicieron un llamamiento y que ahora, tras el caso omiso de Berlín a las palabras de Von der Leyen, amenazan con tomar medidas en el plazo de diez días. En teoría, la Comisión Europea podría iniciar procedimientos legales contra Alemania, pero esto es poco probable, según medios alemanes como el semanario Der Spiegel «debido a la pandemia en curso».

La Comisión Europea ha enviado cartas similares a Bélgica, Hungría, Dinamarca, Suecia y Finlandia, que siguiendo el ejemplo alemán han tomado medidas fronterizas con las que la Comisión tampoco está de acuerdo y que dejan en papel mojado un acuerdo europeo tan importante para la Europa de los ciudadanos como es el Tratado Schengen. A instancias de la Comisión de la UE, los ministros europeos de los países de la UE están discutiendo el procedimiento en las fronteras internas este martes y Alemania confía en pergeñar en esta reunión un acuerdo provisional. Desde el punto de vista del ministro federal del Interior alemán, Horst Seehofer, los controles fronterizos inicialmente previstos para diez días deberían ampliarse. El político de la CSU bávara ha rechazado con brusquedad las críticas de la Comisión Europea y espera poder manejar la situación a través de la reunión de ministros.

La base de las preocupaciones de Bruselas es que los estados de la UE acordaron recomendaciones comunes para viajar dentro de la UE en octubre a los que Alemania renuncia ahora de forma unilateral. Estas recomendaciones están basadas en un mapa de Europa en el que las regiones están marcadas con determinados colores de peligrosidad, utilizando criterios comunes.

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