Cinco claves sobre el posible enfriamiento de las compraventas



Pisos.com
Actualizado:27/03/2020 02:39h
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La compraventa de vivienda cayó un -3,3% en 2019. Se trata del primer descenso interanual en cinco años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este ajuste se debió fundamentalmente al recorte experimentado por las operaciones de vivienda se segunda mano. Al enfriamiento de las transacciones que llevaba caracterizando el sector desde mediados del año pasado, se le une ahora la pandemia del coronavirus, una crisis sanitaria que podía ahondar más las cifras negativas, dado que los potenciales compradores no pueden realizar visitas comerciales en persona. En pisos.com, te damos las claves.

1. Formación. Las agencias de intermediación inmobiliaria están haciendo hincapié en la formación de sus agentes, impulsando cursos sobre técnicas de captación, venta, mediación, fiscalidad, gerencia e hipotecas, entre otros temas. Las nuevas tecnologías están resultando fundamentales para transmitir estos conocimientos a la plantilla, que debe estar motivada para salir de su zona de confort. El entorno online es la clave.

2. Atención al cliente. En un momento como este, la calidad del servicio a los interesados en comprar una vivienda debe ser altísima. La tecnología es un factor esencial para el negocio, pero complementario a la atención al cliente. Siempre hay que estar al lado de las personas porque se trata de una inversión de gran calado, que compromete varias décadas y un presupuesto nada desdeñable. Se deben resolver todas las dudas.

3. Marca consolidada. Una dilatada trayectoria en el sector inmobiliario es sinónimo de confianza. Actuar bajo el paraguas de una empresa consolidada que acumule años de experiencia puede marcar la diferencia. Este aspecto es una virtud competitiva, ya que da una gran tranquilidad a los clientes. La familiaridad y la buena reputación son rasgos que cualquier particular asume como valores importantes.

4. Profesionalidad. El intrusismo es una las mayores lacras de la intermediación. El hecho de que no sea obligatorio registrarse de forma oficial como agente de la propiedad inmobiliaria fomenta el oportunismo, algo de lo que fuimos conscientes durante la pasada crisis de 2008. Afortunadamente, el filtrado operado tras el pinchazo de la burbuja demostró que quien resiste es siempre el profesional mejor preparado.

5. Especialización. La intermediación inmobiliaria, cuando más local, mejor. El conocimiento al detalle de un barrio permite a los agentes ser capaces de detectar los cambios de precio a tiempo, lo que acorta los plazos de venta y hace que la relación con el comprador y el vendedor sea más fluida. Además, estas agencias especializadas controlan a la perfección la disponibilidad de la oferta.

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