Movimiento en Lituania contra la central nuclear bielorrusa de Astravets


La oposición en Lituania crea un movimiento internacional para impedir la apertura de la central nuclear de Bielorrusia, construida por Rusia a 18 km de Astravets, cerca de la frontera con Lituania.

Quieren convencer a la Unión Europea de que condicione sus vínculos con Minsk a la aplicación de normas de seguridad nuclear.

Vytautas Landsbergis, antiguo líder del movimiento independentista Sajudis, cree que “la Unión Europea no estaba muy preocupada a pesar de que la planta estaba construida en su frontera. Es una provocación y un ataque contra la Unión Europea, no sólo contra Lituania, que es parte de la Unión Europea”.

En una ceremonia celebrada simbólicamente en la misma sala en la que el movimiento antisoviético Sajudis logró la restauración de la independencia de Lituania en 1990, algunas de las mismas personas, iniciaron otro movimiento Sajudis contra la central nuclear.

“Rusia, por supuesto, está interesada, primero, en controlar Bielorrusia a través de esta planta nuclear. Está interesada en vender electricidad al mercado europeo. Hay un evidente interés político, también hay intereses económicos”, asegura Pavlo Klimkin, ex ministro de asuntos exteriores de Ucrania.

Anatol Lyabedzka, activista de la oposición de Bielorrusia, dice que “hasta hoy, el primer bloque de la planta ha sido construido pero no hay acuerdos entre los rusos y el presidente Lukashenka, ni siquiera sobre dónde almacenar los residuos. A día de hoy, sabemos de al menos unos pocos casos de muerte en esta planta de energía, de una serie de emergencias cuando la nave del reactor se ha dividido. Pero todo esto sucede a puerta cerrada. La gente no sabe lo que realmente se construirá allí. Estamos hartos de oír el caso de Chernóbil”.

Está previsto que la primera unidad de generación de energía de la central entre en funcionamiento en 2019 y que la segunda lo haga en 2020 pese a la preocupación desatada por la inseguridad de la construcción.

La construcción de la planta nuclear de Bielorrusia podría aumentar la potencia del sistema eléctrico nacional hasta un 24%. Esto implica también más independencia energética y la posibilidad de vender electricidad a los países vecinos.

Preocupación por la inseguridad de la planta

Construida por la empresa estatal rusa Rosatom justo al otro lado de la frontera oriental de la Unión Europea y visible desde la capital de Lituania, la central ya ha sido objeto de varios incidentes de construcción, entre ellos el derribo de la vasija del reactor desde una grúa. Las autoridades trataron de ocultar los percances, lo que suscitó en Lituania la preocupación por la posible inseguridad de la operación.

La planta se financia con un préstamo ruso y el presidente de Belarús dijo esta semana que trató de obtener condiciones más favorables del presidente ruso Vladimir Putin a cambio de no imponer una multa financiera por los retrasos en la construcción.

La oposición de centro-derecha de Lituania acusa al actual gobierno de ser demasiado reacio a presionar a Minsk y demasiado lento en presentar el caso ante la Comisión Europea. Los iniciadores dicen que el nuevo movimiento, aunque tardío, debería centrarse en dar la alarma en Bruselas, lo que debería vincular la liberación del dinero del vecindario de la UE a condiciones de seguridad más estrictas.

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