Muerte y resurrección de María Jiménez


«Llegué muerta al hospital y he resucitado». María Jiménez estuvo ingresada durante casi tres meses en la UCI del hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Su situación fue tan delicada que incluso alguna de las enfermeras (más cotillas) la dieron por muerta durante su estancia. Fueron estas mismas las que iniciaron todo tipo de rumores sobre su estado de salud, los que provocaron que algún medio de comunicación incluso publicará su muerte. Por suerte, se quedó en susto. «Uno bastante grande», reconoce la cantante a Bertín Osborne, quien se trasladó hasta la localidad gaditana de Chiclana de la Frontera para reencontrarse con ella. La peor parte la sufrió su familia, «porque yo estaba en la inopia».

«Me iban a operar de colon. Mi hermana no me veía bien y me dijo que me fuera a Sevilla. Parece que vino una amiga nuestra, que es enfermera y le dijo que me estaba muriendo. Yo estaba en coma y me llevaron a Sevilla. Me metieron muerta al hospital y he resucitado, y aquí estoy», relató María Jiménez en «Sábado Deluxe» hace ya unos meses. Cuando recuperó la conciencia, lo primero que escuchó la cantante fue a su hermana y a su hijo llorar. «No paraban de decirme que me querían y yo no entendía nada», confiesa a Bertín.

Con el susto pasado y arropada por su familia y un grupo de amigos, la artista sevillana comenta con su particular sentido del humor cómo vivió su operación por una obstrucción intestinal, su larga estancia hospitalaria y su rápida recuperación en la última entrega de la temporada de «Mi casa es la tuya» (Telecinco, 22.00). «Cuando me ingresaron fue porque yo no cagaba», inicia sin ningún tapujo el relato.

Lo que Bertín no se imaginaba es que iba a ser testigo de «la fiesta de resurrección» de María Jiménez. La carismática artista asegura a Osborne con humor que «no estaba muerta, estaba de parranda» y demuestra en su entrevista que tiene energía para rato. Isabel, hermana de la cantante, narra cómo fue su ingreso en el hospital y su posterior operación. Aunque María no está de acuerdo en todo lo que cuenta.

Durante el encuentro, su hijo Alejandro y su esposa Danae explican cómo iniciaron su historia de amor y su estrecha relación con María Jiménez. «No es la típica suegra, me lo pone todo muy fácil y nos llevamos muy bien», afirma Danae, que reconoce que le hubiese gustado conocer a Pepe Sancho, el padre de Alejandro, para intentar mediar en la relación entre el actor y su hijo.

La fiesta comienza con la llegada de los cantantes Pitingo y Miguel Poveda portando consigo una olla de berza para el almuerzo. Pitingo rememora divertidas anécdotas sobre su primer viaje a Estados Unidos y cómo lo contrataron para una actuación sorpresa ante la familia Obama. Por su parte, Poveda sorprende a su madre, seguidora incondicional de María Jiménez, invitándola a unirse a la celebración. El cantaor barcelonés confiesa a Bertín que en su casa nunca faltó la música de la artista y cómo se emocionó cuando ella lloró al verlo cantar por primera vez.

Dos nombres consolidados del flamenco, Remedios Amaya y Manuel Lombo, e Isidoro Macías, religioso franciscano apodado «Padre Patera», que durante más de tres décadas ha prestado su apoyo a los inmigrantes que llegan a Algeciras, se suman al festejo de la Jiménez. En el fin de fiesta, la propia María se arranca a cantar junto a sus amigos demostrando que su talento vocal no se ha visto afectado por sus problemas de salud.

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