«Blue World», un filón de oro llamado Coltrane



Álvaro Alonso@alvaroficusActualizado:11/10/2019 01:26h

Hace poco más de un año los directivos de Impulse! tuvieron que frotarse los ojos al comprobar las cifras de ventas de Both Directions at One: The Lost Album, un conjunto de grabaciones realizadas por el «John Coltrane Quartet» en 1963. Aquella caja le dio a Coltrane su primer debut en el Billboard, un inesperado éxito con cientos de miles de ejemplares vendidos. Ahora nos llega la noticia de otro nuevo álbum del clásico John Coltrane Quartet, con McCoy Tyner al piano, Jimmy Garrison al bajo y Elvin Jones a la batería. Puede parecer oportunismo, pero no lo es: Blue World (a la venta desde el 27 de septiembre), al igual que Both Directions, ofrece una visión más transparente de un periodo crucial en la evolución del gran Coltrane.

Fue grabado en los estudios Van Gelder el 24 de junio de 1964, tan solo unas semanas después de que el cuarteto diera el toque final al álbum Crescent, como banda sonora de una película de arte y ensayo canadiense. En 1964, el National Film Board of Canada le pidió a John Coltrane que grabara algunas piezas para una película titulada Le chat dans le sac. Por cuestiones de licencia, la aportación de los músicos no fue anunciada ni registrada la fecha de las sesiones. Hoy sabemos que en junio de ese año, el «Cuarteto Clásico» de Coltrane grabó estas nuevas tomas, cinco originales del saxo tenor, en una nueva y suculenta exploración.

En las notas escritas para Blue World, Ashley Kahn recoge el testimonio de la actriz Barbara Ulrich donde relata la pasión de Gilles Groulx, el director, por Coltrane. Era éste entonces amigo de Jimmy Garrison, lo que facilitó el acceso al ya consagrado músico. En ese momento, Groulx había caído bajo el hechizo del nuevo cine francés, en particular del trabajo de Jean-Luc Godard. Considerado un hito en el cine quebequense, cinta fresca y con alta carga política, Le chat dans le sac muestra durante los dos primeros minutos a Barbara y Claude, dos jóvenes idealistas en fase más bien «apocalíptica», que diría Umberto Eco. De fondo, se puede escuchar el cuarteto de Coltrane atacando «Naima», una pieza grabada cinco años antes para Giant Steps.

La siguiente escena, que revela a los amantes en posición amorosa, tiene como colchón sonoro «Village Blues». Es más que probable que, en la mente de Grouxl, estuviera seguir la delgada línea de cine conjugado con jazz abierta por Miles Davis para Louis Malle o Thelonious Monk en las «amistades peligrosas» de Roger Vadim. La película, que trata la asfixia de la población francófona de Québec, se enmarca dentro de otras idiosincrasias de mitad de los sesenta, del post-colonialismo a la lucha por los Derechos Civiles.

Coltrane había mostrado una conciencia pionera y creciente, en sublimes composiciones como «Alabama», editada en el Live at Birdland de 1963 en denuncia de las niñas asesinadas en el atentado del Ku Klux Klan de 15 de septiembre a las puertas de una iglesia baptista de Birmingham. El intercambio creativo con Archie Shepp, con quien graba Four For Trane en 1964, acaba de dibujar esta veta. Se llega incluso a poner sobre la mesa no hablar más de «jazz», sino de «Great Black Music».

La presente edición de Blue World incluye tres tomas de «Village Blues», dos de «Naima», una de «Like Sonny» y otra de «Traneing In». Tanto el sonido como las interpretaciones del cuarteto son soberbias. Curiosamente, fueron concebidas sin que Coltrane tuviera acceso a las imágenes. El valor de esta publicación es, a tenor de Kahn, «la oportunidad de comparar estas versiones con perspectivas anteriores, revelando tanto el progreso de Coltrane como la consistencia interactiva y los detalles sonoros que el Cuarteto Clásico había establecido como su firma colectiva en 1964».

El tema «Blue World», por ejemplo, había sido grabado por Coltrane en 1962 para su disco homónimo, sobre la base de un estándar. Hay momentos en los solos de Trane que avisan de lo que los oyentes iban a encontrar maravillados en A Love Supreme, que el cuarteto grabaría en diciembre. Apenas cinco días pasaron desde que salieron del estudio de Van Gelder cuando el 29 de junio moría en Berlín su amigo el flautista Eric Dolphy. Coltrane entrará a partir de entonces en una alocada carrera, grabando sin cesar, como si supiera de antemano que le quedaban tres de años de vida. Medita, lee la Biblia. Hasta dejar a todos huérfanos la madrugada de un 17 de julio de 1967.

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