Stephan Balliet, un neonazi solitario y negacionista que pasaba sus días ante un ordenador



ABCActualizado:10/10/2019 09:00hNoticias relacionadas

En alguna ocasión, el filósofo argentino Mario Bunge expresó que el individualismo radical es una amenaza para todas las formas del orden social. Esta frase representa fielmente a los llamados «lobos solitarios», es decir, personas que sin el apoyo de una organización terrorista cometen atrocidades en defensa de unos supuestos ideales llevados al extremo. Este es el caso del joven que el miércoles sembró el terror en la tranquila localidad de Halle, en Alemania.

Stephan Balliet, de 27 años, tenía todo preparado. Quería cometer el asalto más destructivo posible, pero su poca pericia con el manejo de las armas evitó que la tragedia fuera aún mayor. Su ataque contra una sinagoga se saldó con dos muertos, pero él quería matar a muchos más. ¿Su objetivo? Los judíos.

Se ha conocido por medios alemanes que el joven, que se filmó un vídeo de unos 20 minutos durante el asalto, era una persona solitaria que pasaba sus días ante un ordenador. De ideología neonazi, era un negacionista del Holocausto como se puede escuchar en el vídeo que el propio Balliet subió a la red y que posteriormente borró la policía germana. Dice que los judíos están «en la raíz de los problemas» en las sociedades occidentales.

En el propio film, se observa a Balliet, que ha llevado a cabo el primer atentado radical antisemita desde 1945 en Alemania, tratando de entrar en una sinagoga para acabar con la vida del mayor número de judíos posible. De hecho, llevaba unos explosivos caseros que pretendía hacer estallar, pero su torpeza en el manejo propició que no funcionaran. «¡Maldición, soy un fracaso!», se le oye decir con un marcado acento alemán.

Pertrechado con una chaqueta marrón, una bufanda blanca y su cabeza afeitada, Balliet también ataca al feminismo, al que culpa de la disminución en las tasas de natalidad en la sociedad occidental. Frustrado por no haber cometido una mayor atrocidad pese a haber dejado varios heridos, el neonazi alemán fue detenido tras el ataque.

Un atentado cuyo «modus operandi» recuerda al sucedido el pasado marzo en Nueva Zelanda y que, pese a no ser tan destructivo, ha conmovido a la sociedad alemana.

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