Un clásico de alta tensión decide hoy al primer campeón



SeguirEmilio V. Escudero@emiliovescuderoMadridActualizado:22/09/2019 14:11h

Otro clásico decidirá la final de la Supercopa. Como ya ocurriera la temporada pasada en la Copa del Rey y la Liga Endesa, Real Madrid y Barcelona se jugarán hoy el primer título de la campaña. Encuentro esperado que le costó mucho menos alcanzar al Real Madrid, que se dio un paseo ante el Fuenlabrada (116-61), mientras que el equipo de Pesic pasó un calvario ante un gran Valencia, del que solo se deshizo en los últimos minutos (71-65).

No da tregua el calendario y casi sin bajarse del avión, los finalistas del Mundial tuvieron que desembarcar ayer en esta Supercopa algo incómoda, pero muy apetecible. Porque un título es un título y ganarlo, además, ante el gran rival, gusta más todavía. Podrán hacerlo madridistas o azulgranas, que se miden hoy en el primer clásico de la temporada (19.00 horas, #Vamos). Un duelo con premio que tendrá en Mirotic al protagonista involuntario de la jornada.

Pase lo que pase, el montenegrino centrará hoy las miradas como lo hizo ya ayer en su regreso al WiZink Center. Allí, en la que fue su casa durante cinco años, lo pasó mal el nuevo pívot azulgrana, vilipendiado por una grada que lo calificó de traidor. No cesaron los insultos a Mirotic durante todo el partido y, aunque trató de aislarse, se le vio superado por momentos. «Me he sentido bien. He estado concentrado y sin pensar en nada más. Sabía lo que me tocaba y no quería que fuera importante en mi cabeza. No digo que haya sido fácil jugar, pero con el apoyo de mi equipo lo ha sido más», explicó el montenegrino tras el choque ante el Valencia, en el que sumó 14 puntos, ninguno de ellos en el último cuarto.

El Madrid exhibe músculo

Ahí, cuando más apretaba el Valencia, fue Cory Higgins el que rescató al Barcelona. El americano firmó ocho puntos casi consecutivos que acabaron con la resistencia naranja. Revuelta que había liderado Marinkovic -5 triples en la segunda mitad- y a la que le faltó algo de fortuna para haberse convertido en la primera gran sorpresa de la temporada. Aun así, dejó buenas maneras el equipo de Ponsarnau, que decidió no contar con Colom, uno de los héroes de Pekín.

Tampoco Pesic utilizó a Ribas, descarte azulgrana junto a Abrines, del que el técnico dijo que no estaba aún a un tono físico óptimo para este tipo de partidos. Sí estuvieron en pista Oriola y Claver, que recibieron los aplausos de la grada madridista tras haber contribuido al oro de España en el Mundial. Lo que no consiga la selección…

En cualquier caso, nada tuvieron que ver esos aplausos con la ovación cerrada que el WiZink dedicó a Rudy Fernández y Sergio Llull. Los dos madridistas de España catapultaron también al Madrid, que a los diez minutos ya había dejado sentenciado el choque ante el Fuenlabrada. Un inicio espectacular que permitió a Laso repartir los esfuerzos pensando en la final.

A los 17 puntos con los que se fueron los blancos al primer descanso (28-11, min. 10) sumó Rudy tres triples consecutivos que sofocaron cualquier intento de rebelión del Fuenlabrada (45-15, min. 14). Choque desigual en el que los blancos exhibieron músculo. Un aviso para navegantes.

Se dio un festín el Madrid pensando en la final. Controlando el gasto de energía, pero marcando el territorio. Tratando de meter miedo al Barcelona, al que hoy se medirá en el primer clásico de la temporada. Un partido especial para Mirotic, al que el WiZink espera de uñas. Porque si lo vivido ayer le pareció un infierno, ese calvario se multiplicará hoy por diez durante el choque ante los blancos que decidirá al campeón de la Supercopa.

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