«Intocables», humor y emoción desde una silla de ruedas



SeguirJulio Bravo@juliobravo1963MadridActualizado:14/09/2019 01:01h

La historia del aristócrata Philippe Pozzo di Borgo, que él mismo contó en el libro «Le second souffle», inspiró a Olivier Nakache y Éric Toledano la película «Intouchables» (2011), uno de los mayores éxitos del cine francés de los últimos años. Sobre el guión del filme, José Antonio Vitoria y Garbi Losada han escrito «Intocables» que, con dirección de esta última, acaba de llegar al Teatro Infanta Isabel de Madrid. Roberto Álvarez y Jimmy Roca encarnan al aristócrata parapléjico y al cuidador marginal; les acompañan en escena Begoña Maestre, la secretaria, e Íker Lastra, el fisioterapeuta.

«Intocables» cuenta la historia de un rico aristócrata que se quedó parapléjico a raíz de un accidente y que se ve obligado así a acompañarse por un cuidador. El aristócrata contrata para ello a un joven marginal que acaba de salir de la cárcel y que, al contrario que los anteriores, no le trata con condescendencia, sino todo lo contrario: lo hace sin compasión ninguna. Eso es lo que le gusta de él y lo que hace que tolere una relación con una persona absolutamente diferente.

Explica Garbi Losada que «el título de la obra hace referencia a los integrantes de la casta más baja de la India, con los que nadie quiere relacionarse. Eso es lo único que tienen en común ambos personajes: que son marginados (aunque, eso sí, por diferentes motivos). La obra nos muestra que los demás, “los otros”, de verdad pueden ayudarnos. Y que esa ayuda, por extraño que parezca, proviene en ocasiones justo de las diferencias que nos separan».

Roberto Álvarez, que encarna al parapléjico aristócrata, utiliza una cita de García Lorca para explicar su aproximación al personaje: «Si estás vestido de marioneta, no hagas de marioneta». «Normalmente, los actores buscamos algo que nos ayude a dibujar el personaje. En este caso, no he tenido esa necesidad; es la silla de ruedas y su propia situación lo que lo define. Y lo que en principio puede parecer una dificultad, ya que no tengo posibilidad de usar el cuerpo, se convierte en una ventaja. Solo tengo la expresión y la voz, y eso te permite enfocar tu actuación hacia estos dos elementos, y agudizar la concentración».

El actor asturiano, que dio sus primeros pasos profesionales en Teatro de la Danza, añade que este personaje es un claro ejemplo de que menos es más. «No se mueve nada desde el cuello hasta la punta del pie. Sin embargo, toda la historia gira alrededor de él; es el eje de un tíovivo y todos los personajes dan vueltas en torno a él». En este sentido, destaca el intérprete la sabiduría del texto. «El contraste entre mi personaje y el cuidador, que es todo expresividad, es lo genera el juego sobre la escena, basado sobre los diferentes biorritmos de ambos personajes.

«Philippe es un personaje que me ha enseñado muchísimo, porque la obra, que emocionalmente es tremenda, está contada desde el sentido del humor, y eso es lo que la hace universal. «Yo tuve a mi madre varios años postrada en una silla de ruedas y me doy cuenta ahora de que estaba equivocado en mi manera de tratarla. No hay que compadecerles, hay que enseñarles la vida que hay alrededor, incluirles en ella. Es lo que a mi personaje le da su cuidador, y por eso acaban convirtiéndose en amigos».

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