Bebidas probióticas: qué, cómo, por qué



Para empezar, ¿qué son las bebidas probióticas?
Las bebidas probióticas son el fruto de una fermentación de varios ingredientes

Muchas existen desde hace siglos, pero las bebidas probióticas son la nueva frontera de los drinks saludables. Estas bebidas son el resultado de un proceso más o menos lento de fermentación de varios ingredientes en un líquido como agua, leche o vinagre.

Las combinaciones son infinitas y esta versatilidad, junto con su sabor y sus propiedades probióticas, convierte estas bebidas en una alternativa muy atractiva más allá de los smoothies y los zumos cold-pressed.

¿Por qué deberíamos tomarlas?
Los probióticos son levaduras y “bacterias buenas” que nos ayudan a estar mejor

Pues, por la misma razón por la que deberíamos introducir alimentos probióticos en nuestra dieta (dentro de una alimentación sana, variada y equilibrada). Los probióticos son organismos vivos, fundamentalmente levaduras y “bacterias buenas” que actúan positivamente sobre la salud. Entre sus principales funciones, están promover una digestión saludable y fortalecer el sistema inmunológico.

Dos aspectos clave que influyen muchísimo en cómo nos sentimos y el aspecto que lucimos. Los alimentos fermentados son una buena manera de incluir probióticos en la alimentación diaria. El kimchi, el miso, el chucrut y las bebidas probióticas son algunos de estos alimentos.

Kombucha, éxito planetario
La kombucha es una bebida de té fermentado

La kombucha es quizás la más famosa de las bebidas probióticas. Se trata de una bebida tradicional asiática a base de té azucarado y fermentado.

La “chispa” del proceso de fermentación es el scoby, una masa gelatinosa compuesta por bacterias y levaduras. Terminado el proceso de fermentación, la kombucha reduce al mínimo su contenido en azúcares y, por otro lado, adquiere ácidos (de los que depende también su sabor y textura), vitaminas, antioxidantes y probióticos.

En el mercado existen muchas marcas (como Komvida o Kombutxa) con una oferta atractiva y variada de kombucha. En Barcelona, en el Kobucha Lab de Flax&Kale Passage y en los demás restaurantes del grupo Teresa Carles sirven algunas de las kombuchas más originales del momento. Además, esta ancestral bebida está poco a poco imponiéndose también en el mundo de la coctelería.

¿Sabes qué es el jun?
El jun se prepara con té verde o blanco y miel – ©Bebidas probióticas, Caroline Hwang

El jun es una bebida probiótica parecida a la kombucha, a base de té verde o blanco. Para prepararlo hace falta agua de manantial o filtrada, bolsas y hojas de té, una fermentación de té jun anterior y el hongo del jun.

Se trata de un hongo un poco más pequeño que el de la kombucha y que, a diferencia de este, fermenta en té verde y miel pura en vez de té negro y azúcar.

De leche o de agua: el kéfir, probiótico de moda
El kéfir es una bebida de leche fermentada

El kéfir es una bebida fermentada que se elabora añadiendo a la leche o al agua un ingrediente “vivo”, los nódulos o gránulos de kéfir. Estos nódulos contienen caseína coagulada, levaduras y bacterias, que se alimentan del azúcar de la leche, pero sin mezclarse con ella, como pasa con el yogur.

El kéfir de agua es una buena opción para los que quieren prescindir de la leche sin por eso renunciar a los beneficios que puede aportar esta bebida. En este caso, en la receta se emplea agua, fruta, azúcar, limón y unos gránulos del todo parecidos a los del kéfir de leche, pero más transparentes y gelatinosos. El kéfir puede tomarse solo o mezclado en zumos y batidos.

Al parecer, la palabra kéfir viene de ‘keif’, que significa bienestar. Toda una declaración de intenciones.

Kvas de remolacha: burbujas gourmet
Kvas, bebida fermentada de remolacha – © Bebidas probióticas, Caroline Hwang

Es importante destacar que existen dos tipos de fermentaciones. La primera se da gracias a un cultivo iniciador. Es el caso del kéfir y la kombucha. La segunda es la fermentación espontánea, que tiene lugar cuando las levaduras y las bacterias naturales que se encuentran en el aire se combinan con los azúcares de frutas, hortalizas y raíces.

El kvas, otra bebida probiótica, pertenece a este segundo grupo. El de remolacha se elabora con agua, remolacha y sal. Un trago ácido y ligeramente salado que puede adaptarse al gusto de cada. ¡Pruébala, por ejemplo, con jengibre y naranja o con especias!

Tepache o shrub: ¡elije tu bebida favorita!
El tepache es una bebida fermentada de piña típica de México – ©Bebidas probióticas, Caroline Hwang, Lunwerg

El tepache es una bebida fermentada mexicana. En época prehispánica (sí, ¡existe desde entonces!) se preparaba con maíz. Ahora se elabora con cáscaras y pulpa de piña, agua y azúcar panela. Solo hay que meter la piña en un tarro con agua y azúcar, tapar y esperar de tres a cinco días para que fermente.

Contiene poco alcohol y con un toque de jengibre se convierte en una bebida irresistiblemente fresca, además de saludable. En el shrub, bebida fermentada de Europa del este, el vinagre sustituye al agua como líquido de preparación. Primero se elabora una especie de sirope con fruta y azúcar y luego se mezcla con vinagre.

¡El resultado te sorprenderá!

Cerveza de jengibre
El ginger bug se elabora con jengibre, azúcar y agua – ©Bebidas probióticas, Caroline Hwang, Lunwerg

¿Existe entonces algo mejor que una bebida probiótica? ¡Por supuesto: una bebida probiótica con jengibre!

El jengibre es un rizoma con un elevado poder antioxidante y un auténtico superfood (también es rico en vitaminas y minerales). Además, es un buen digestivo y un estimulante de los receptores de la serotonina, la hormona de la felicidad.

La cerveza de jengibre (también ginger bug) es el resultado de un proceso de fermentación de una mezcla de jengibre, azúcar y agua. Necesita de cuatro a ocho días de fermentación, pero la espera merece la pena. Un bombazo.

Y de postre: amazake
El amazake es una bebida y comida japonesa a base de arroz – © Kensho Sake

¿Has oído hablar del amazake? Es una bebida japonesa de sabor dulce y propiedades probióticas. A diferencia de las otras bebidas, el amazake (literalmente “sake dulce”) se obtiene a través de una fermentación muy corta, de apenas un día. Lleva arroz, agua y hongo koji, que da inicio a la fermentación y confiere un sabor dulce a la mezcla.

El amazake se puede tomar tanto en frío como en caliente y también como comida, solo que en este caso la consistencia será más la de una crema. En España, lo elabora, entre otras muchas cosas, la marca Kensho. Se puede adquirir tanto a través de su página web como en las tiendas de Ecoveritas.

Cómo hacer tus propias bebidas probióticas
Batido de kéfir de leche de coco y arándanos, una de las 67 recetas del libro – © Bebidas probióticas, Caroline Hwang, Lunwerg

Elaborar bebidas probióticas en casa no solo es divertido, sino también fácil. Solo hace falta tener frascos y botellas de cristal, una muselina para tapar la mezcla, pero sin impedir que pase el oxígeno, una batidora o licuadora y poco más. Entre los ingredientes, más allá de fruta, agua, té o leche, los hongos o los granos de kéfir son los más complicados de encontrar.

¡Nada que no pueda solucionarse en tiendas de productos ecológicos o un foro de internet! Eso sí, hay que poder contar con recetas fiables y variables. Una buena pista es el libro de Caroline Hwang publicado por Lunwerg: 67 recetas muy originales para convertir las bebidas probióticas en un alimento más de tu dieta.

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