El BCE prepara un potente paquete de estímulos para septiembre



SeguirRosalía SánchezCorresponsal en BerlínActualizado:16/08/2019 10:44hNoticias relacionadas

Segundo aviso. El presidente del BCE, Mario Draghi, ya sugirió en su última rueda de prensa en Frankfurt que el BCE lanzará una nueva andanada de liquidez este otoño. Ahora es el gobernador del Banco de Finlandia y excomisario de Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, quien confirma ahora que el BCE tiene preparado un paquete de medidas de estímulo para calmar a los inversores ante la ralentización de la economía. Entre las medidas, tal y como se esperaba, se incluiría el recorte de tipos de interés y las compras de deuda «sustanciales y suficientes», según informa hoy The Wall Street Journal. Así cumple con la norma no escrita que establece que las políticas del BCE han de ser previsibles para los mercados: primero dice lo estamos pensando, después lo tenemos preparado y, finalmente, anuncia las medidas.

Rehn, miembro del consejo de gobierno del BCE, alega que un conjunto de medidas programadas simultáneamente «tiene un impacto mayor que una secuencia de medidas a lo largo del tiempo», por las sinergias que generan las diversas iniciativas. El parón de la economía alemana justificará el calendario de la nueva inyección de capital y muy posiblemente terminará trasladando a los clientes particulares de los bancos las tasas negativas de depósitos: terminaremos pagando por meter dinero en el banco.

Los tipos de interés están ya en sus mínimos históricos, con la principal referencia en el 0% y la tasa que cobra a las entidades por guardar su dinero en el -0,4%. Los técnicos del BCE llevan sin embargo mese estudiando la aplicación nuevas bajadas que podrían llegar tan pronto como en septiembre. Ante una inflación que no se acerca al objetivo del 2% que persigue, meta que ha reconocido que podría revisar, el BCE ha modificado ya sus proyecciones a futuro sobre los tipos de interés y tiene listas opciones para una mayor flexibilización de las políticas monetarias, abriendo explícitamente la puerta a un recorte de los tipos, así como rescatar el programa de compra de bonos.

Mario Draghi había adelantado que el Consejo de Gobierno está «preparado para ajustar todos sus instrumentos» y en cuanto disponga de la actualización trimestral de sus previsiones podrá calcular exactamente la carga de ataque. Se trata de contrarrestar la desconfianza de los inversores, preocupados, además de por Alemania, por varias incertidumbres entre las que destacan la guerra comercial, un posible Brexit desordenado y un frenazo en los emergentes. «Las perspectivas empeoran cada vez más en la industria», ha reconocido Draghi, que apunta en cualquier caso que la posibilidad de una recesión sigue siendo «muy baja».

El próximo 31 de octubre, por lo demás, finalizará su mandato al frente del BCE Mario Draghi y cederá el testigo a Christine Lagarde. La entidad ha dado el visto bueno a un nombramiento que garantiza la continuidad de estas medidas, puesto que su visión de la economía europea es muy similar a la del italiano. «Será una extraordinaria presidenta del BCE», ha dicho Draghi, que deja a Lagarde el camino allanado para un periodo de laxitud monetaria cono no había vivido hasta ahora la zona euro.

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