la cara oculta de Plácido Domingo




Noticias relacionadas

Un seísmo ha sacudido el mundo de la escena. Nueve mujeres han señalado a Plácido Domingo, leyenda de la ópera, uno de los grandes tenores de siempre, como un acosador. “Utilizó su poder, acechó a mujeres, las puso en posiciones vulnerables. Hay gente que se ha quedado fuera del negocio y se ha visto expulsada solo por someterse o no a él”, dicen. 

Con la polémica todavía avivándose, voces respetables del mundillo han querido valorar estas acusaciones. Unos rompen lanzas por Domingo, que tiene a su cargo dos teatros, uno en Los Ángeles y otro en Washington, como la presidenta del Festival de Salzburgo, que ha rechazado cancelar sus funciones programadas para finales de mes, o Pilar Jurado, soprano y presidenta de la SGAE, quien le ha definido como “un perfecto caballero”. Otros, como el crítico Julián Ruiz, han sacado a relucir la faceta de Domingo de mujeriego. “Siempre mostró una pasión fervorosa por las mujeres”, ha dicho; pero eso no ha rebajado su sorpresa ante los supuestos episodios de acoso. “¡Las chicas iban detrás de él!”; Plácido era conocido por muchos como “el irresistible”.

Con más de 4.000 actuaciones a sus espaldas y tras haber dado vida a más de 150 personajes, el mito de Plácido Domingo puede verse tambaleado por este escándalo. Figura respetada internacionalmente, no se sabe cómo las acusaciones de acoso, que el tenor no ha negado, pueden afectar a su carrera, a su recuerdo. 

Cantante y compositor carismático, apasionado del Real Madrid y de la tauromaquia, con cameo incluido en Los Simpson, la odisea vital de Plácido Domingo le ha colocado en un lugar reservado para los grandes protagonistas de la historia. Sus 78 años están plagados de mucha ópera y música, pero también de muchas anécdotas. Aquí algunas de ellas.

¿Edad falseada?

En el barrio de Salamanca de Madrid nació el 21 de enero de 1941 Plácido Domingo. Su padre, del mismo nombre, era un barítono zaragozano; mientras que su madre, Pepita Embil, natural de Guetaria, era una reconocida estrella de la zarzuela. El bautizo del neonato se produjo dos meses más tarde, el 22 de marzo, tal y como se recoge en el acta bautismal conservada en la parroquia de Nuestra Señora de Covadonga.

Sin embargo, el mito del tenor ha estado acompañado por un misterio sobre su propio nacimiento. ¿De dónde emanan estas sospechas? Con 30 años, Domingo se atrevió a interpretar el papel de Don Álvaro en La forza del destino, de Verdi, una osadía con la que el tenor italiano Giacomo Lauri-Volpi aprovechó para cuestionar su edad: nadie tan joven podía hacer ese papel de forma tan excelsa.

Plácido Domingo, junto a la soprano Carmen Ginnasttàsio, hace unas semanas en el Teatro Real.

Javier del Real / Teatro Real

“Según él, yo debía tener cinco o seis años más”, narraba el tenor en un pasaje de Plácido Domingo: mis personajes, mi vida. “Así es que [Lauri-Volpi] se puso a expandir el rumor. De ahí proviene el origen de la controversia de mi edad, que me persigue hasta el día de hoy. Todo me parece perfectamente ridículo”.

Matrimonio precoz

Otra de las razones que justifican el misterio de la edad de Plácido Domingo es la precocidad con la que se casó y fue padre: a los 16 y 17 años respectivamente. El tenor se había trasladado con su familia a México a los 8 años y en una “extravagante chiquillada” contrajo un matrimonio secreto con la pianista mexicana Ana María Guerra Cué. Sus votos apenas durarían unos meses —en 1962 se casaría nuevamente con Marta Ornelas, que se ha revelado en su gran consejera en la sombra, la única de quien acepta los reproches profesionales—.

“Ambos fenómenos resultaban tan prematuros que los críticos más suspicaces concluyeron que Domingo maquillaba sus años, y que, para hacerlo, no le importaba reconstruir su pasado y forzar los avatares de las mocedades en México”, relata el periodista Rubén Amón, autor de una biografía sobre el tenor, barítono y compositor, Plácido Domingo. Una vida en cuatro movimientos (Planeta).

Terremoto en México

La tierra sacudió de forma salvaje Ciudad de México a primera hora de la mañana del 19 de septiembre de 1985. Un terremoto de 8,1 grados en la escala de Ritcher presagiaba la tragedia. Domingo no se encontraba en su ciudad natal, sino en Chicago, donde tendría que haber protagonizado el estreno de Otello. Sin embargo, canceló las funciones programadas y voló hasta la capital azteca, donde vivían su tío materno, la esposa de este, un sobrino y una hija de este.

Cuando el tenor madrileño llegó al edificio Nueva León, en el barrio capitalino de Tlateloco, lo contempló reducido a ruinas. Todos sus familiares habían muerto. Ante las pésimas condiciones humanas, Domingo se ofreció como voluntario, suspendiendo todos sus contratos profesionales. Aquella figura ya mundialmente conocida se puso una mascarilla y un casco y comenzó a retirar escombros. De las tablas se transformó en adalid de las tareas de rescate.

Domingo en 2010 durante una actuación en el Metropolitan de Nueva York.

Gtres

La catástrofe provocó también una alteración de su agenda profesional: Domingo llamó a la sensibilidad de los teatros internacionales para dedicar la temporada de aquel año a recaudar fondos gracias a conciertos benéficos. En total, reunió diez millones de dólares, que se emplearon para construir un centro comunitario donde alojar a los damnificados. Por esta ayuda, México le concedió la Orden del Águila Azteca, máxima condecoración a un ciudadano extranjero.

“Entre todas las actividades que realizo, el poder ayudar a quien lo necesita es una de las que más placer me produce”, le explica el tenor a Amón. “Es la manera de dar una utilidad a quien soy y a lo que represento. Es un grano de arena pequeño, pero hago todo lo que puedo para aliviar el sufrimiento de los demás. Siempre me he considerado un privilegiado”.

Alcaldía de Madrid

Si bien su compromiso social con aquellas zonas devastadas por catástrofes naturales es innegable, la cara política de Plácido Domingo es hermética, siempre ha mantenido con recelo sus posiciones, salvando algún episodio como cuando condenó la tiranía de Fidel Castro en Cuba. “Se le podría definir como un patriarca que aprecia la familia y que cree en ciertos valores tradicionales”, resume Rubén Amón en su biografía sobre el tenor español. A pesar de estas reservas, Coalición Popular, la formación de derechas liderada por Manuel Fraga, trató de reclutarlo sin éxito para la alcaldía de Madrid en las elecciones municipales de 1986.

“Creo que se ha exagerado esta posibilidad”, dijo entonces, aunque sin cerrar la puerta definitivamente: “Quizá, cuando ya no cante, decidiré optar por hacer algo por mi ciudad natal y me prepararé a fondo para el Ayuntamiento de Madrid”. Lo cierto es que no escatimó elogios hacia Fraga, “un político que en el régimen de Franco tuvo el valor de hablar, y la hombría, en un momento difícil, de levantar la voz y de ponerse en contra de las cosas que no le gustaban”.

“La política es un mundo sumamente complicado”, decía Domingo en 1999. “Siempre existe una minoría descontenta. No creo que los partidos, creo en los hombres. Y sé que es una utopía, pero sería fantástico formar un gobierno con los mejores elementos de cada partido: no habrá oposición. Y otra cosa que me parece importante es la transparencia. Entonces, propondría que a los gobernantes se les pagara mucho menos (…) y así dejaran de robar los que roban”.

Plácido Domingo en 2012 en la celebración del título liguero del Real Madrid.

Gtres

El 11-S

Nueva York era la ciudad de adopción de Plácido Domingo, el lugar donde se había desarrollado su rivalidad con Pavarotti y donde vivía muchos meses al año. El atentado contra las Torres Gemelas le sorprendió en su avión privado cruzando América de oeste a este, y fue “interceptado” antes de llegar al espacio aéreo neoyorquino. No sabía por qué había que aterrizar en Columbus, Ohio, pero cuando tocaron tierra, se enteró de la trágica noticia.

El tenor español fue una de las voces que cantaron en el funeral de las víctimas celebrado en el estadio de los New York Yankees el 23 de septiembre de 2001, un espacio atípico para él tras treinta y dos temporadas sobre el escenario del Met.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *