La trigonometría entrega al PP la presidencia de Canarias



José L. Jiménez@ABC_CanariasLas Palmas de Gran CanariaActualizado:13/06/2019 04:26h

El presidente del PP de Canarias, Asier Antona, de 42 años, es natural de La Palma, isla que tras la Paz de Basilea los franceses, por espacio de 24 horas, creyeron que formaba parte de su imperio. Mandaron hasta barcos para izar la bandera que diseñó el marqués de Lafayette con todas las fuerzas vivas palmeras a la espera para salir en defensa de la soberanía nacional.

Algo parecido le ha ocurrido al PSOE: pudo tener la presidencia regional pero, por no saber ubicarse en la realidad, la ha perdido. El PP de Canarias le ofreció el lunes la jefatura del Gobierno de Canarias a los socialistas. Los nacionalistas canarios, en 24 horas, el pasado martes, respondieron brindando al PP la presidencia autonómica. Esta carambola fue adelantada por ABC el pasado 31 de mayo.

En las elecciones autonómicas del 26-M, PP resultó ser la tercera fuerza de Canarias tras Coalición Canaria (CC) y PSOE. Los socialistas espantaron el lunes al equipo negociador de Antona y sacaron de su «directorio» el discurso de la izquierda de toda la vida: querían pactar con Nueva Canarias (izquierda soberanista) y los neochavistas de Podemos. Ahora se quedan sin presidencia autonómica y una red de cabildos y ayuntamientos clave en las islas que ofreció el PP.

Para ejecutar esta operación de trigonometría parlamentaria, PP y Ciudadanos han unido sus fuerzas. Ciudadanos no apoyaba a Fernando Clavijo a la reelección porque está imputado tras una denuncia de cuando era alcalde de La Laguna (Tenerife). Y la gestión institucional del candidato del PSOE, Ángel Víctor Torres, está siendo investigada. Es decir: puede que en breve esté como investigado.

Al final, para desbloquear CC propone al PP la presidencia de Canarias a la que se añade «mioría gomera» y Cs. Es la primera vez desde 1993 que un partido de corte nacional preside la región. CC, surgida del exdirigentes canarios UCD, CDS y de escombros del PCE, ha optado por mantener poder autonómico, cabildos y gobiernos locales que no mandar. El final de la historia de los franceses en La Palma fue que se creó una ley de puertos francos que permitió a Francia hacer negocios en Canarias y no perder opciones de control en el Atlántico.

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